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Un grupo de chicas dispuestas a hacer ruido, a escribir y a relatar experiencias personales para hablar de lo que nos pasa, nos interesa y nos incomoda.

De cómo ver ‘To The Bone’ fue un boleto al viaje del valle de los recuerdos

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Por Paulina Perdomo

Me preparé para ver To The Bone como si fuera un ritual, decidí que iba a ser lo último que haría en el día por que no sabía en qué estado me iba a quedar ni sabía si me encontraría con los fantasmas de mi flaco pasado, sabía que no es una película para ver botaneando, ni para relajarse y para cuando terminó yo estaba echa bolita llorando como hace mucho que no lloraba, me enojé, lloré más y pausé un par de veces para fumar y recomponerme, estuvo cabrón.

Llevo 10 años en remisión, y fuera de ligeras recaídas puedo decir que la voz anoréxica está bastante amordazada y aunque todos los días hay una parte de mí que insiste en cuestionarme las calorías que consumo, el ejercicio que hago y los cigarros que fumo, me he vuelto bastante buena en ignorar esa voz. Hay cosas de las que rara vez hablo y que prefiero no recordar en voz alta, it gets scary. Guardo debajo de mi cama una caja con fotografías, dibujos y escritos de mi pasado anoréxico, ahí está mi enfermedad, debajo de mi cama en el pasado, mi familia ya no habla de ello, es como si nunca hubiese sucedido… si no se habla de eso, no pasó, bendita negación, por eso To The Bone me pareció tan importante.

Está cañón ver una película sin hacer un paralelismo con mi propia historia, creo que cualquiera con un historial de trastornos mentales, podrá encontrar similitudes con su vida, y duele mucho.

Encontré en las escenas más sutiles los momentos más intensos, escenas que para los que no son ni fueron rexies (me pareció terrible como se nombraban así, como si fuese parte de un club o un culto, aunque in a twisted way, it is), me reconocí en Eli cuando insiste que la báscula no está en ceros, al verla tomar agua antes de su cita con el doctor (mi récord fueron 10 lts.) me vi en sus mentiras y en sus silencios, y reconocí -por primera vez- que igual que Eli no tenía ganas de curarme, porque la cruda verdad es que ni los doctores más chingones del mundo pueden salvar a quien se niega a ser salvado.

Quienes estuvimos en tratamiento por un TCA (Trastorno de la Conducta Alimentaria) estamos familiarizados con el maldito juego de culpas, usualmente a las mamás (que si la mamá ausente, al sobre protectora, la histérica… you name it), estamos llenos de explicaciones reduccionistas aunque complejas sobre cómo fue que un día decidimos dejar de comer (y no es que UN DÍA DECIDIMOS NO COMER, no es tan simple y tratar de encontrar cuando una se hace una anoréxica es como tratar de encontrar el hilo negro). Lily Collins dice en terapia grupal: “ there is no point in blaming everybody, live with it”, tiene razón, es de hueva buscar porque nos sucedió lo que nos sucedió, pasó, thats it la película lo pone muy claro, y que rico fue escucharlo.

Me gustó el tremendo abordaje de lo que hace la familia, ¡las cosas que dicen! ¡Las cosas que preguntan! Susan como muchos miembros de nuestras familias hace la básica pregunta ¿De verdad crees que te ves bien así? Gosh Susan!, no, no nos gusta cómo nos vemos, somos conscientes de que estamos en los huesos, ¿tú crees que no me encantaría tener pechos?, ¿tú crees que a veces no me gustaría llenar mis vestidos?, ¿Que me gusta pasar tres dedos entre mis nalgas porque ya no se juntan? ¿Crees que es lindo llegar al doctor porque tengo una llaga en donde termina la columna vertebral y deberían empezar las nalgas (true story)?, no, no me gusta, pero news flash Susan, si pienso en comer creo que no me voy a poder detener, me da miedo seguir bajando de peso, pero me da aún más miedo subir, esto no es para verme bonita, esto me posee (bueno, eso no lo dice Eli pero estoy segura de que lo piensa), ¿sabes qué me pasó?, mientras miraba estas escenas me di cuenta de algo que cambió mi perspectiva, la gente que dice eso, la gente que da soluciones simplistas, que buscan hacernos sentir culpa, lo hacen desde un lugar de infinito amor aunque con pésima ejecución, solo están buscando ayudarnos, como pueden, como Dios les da a entender… Susan, Olive, la hermana, la mamá, todos están igual de perdidos que Eli.

¿Una parte de llanto intenso? La terapia familiar, la dinámica de la familia echándose la culpa, pero más importante, la hermana que rompe el silencio, yo de lo que más me arrepiento de esa época huesuda es de haber invisibilizado a mi hermana, de ser la causante de que no tuviera sus quince años y de que durante ese tiempo nadie la mirara, To The Bone pone a la hermana en el spotlight, y se lo merece, es importante mostrar el sufrimiento ajeno, lo mucho que salpicamos a la gente con nuestra enfermedad, lo mucho que dejamos huella, not in a good way, duele, duele verlo plasmado en la pantalla, lo hace real.

Las palmas se las lleva Mr. Keanu Reeves, aplausos para los “radicales métodos” de su personaje que se reducen a algo muy simple: free will, aplausos al excelente guion que le regresa la responsabilidad de la sanación a la verdadera responsable; Eli, y es que ni el mismo papi Freud te podría sacar de un hoyo del que no te da la gana salir. En la casa de medio camino no se habla de comida, ni siquiera están obligados a comer, la comida se vuelve irrelevante, y entonces, es posible volver a alimentarse, ¡Cómo me hubiera gustado estar en un lugar así!, con libertad, sin tener que escuchar todo el maldito tiempo que tengo que comer, y bueno hay un hidden egg por ahí, creo que a su manera To The Bone critica a los métodos tradicionales de tratamiento cuando mencionan a Renfrew y Maudsley (centros de tratamientos reales).

El día que decidí recuperarme fue el día de mi graduación de la prepa, ese día mis papás y mi hermana lloraron mucho al verme con un vestido que provocaba que todos mis huesos se vieran, fue como si durante años hubiera estado a punto de ahogarme en el mar, casi recuerdo la sensación, me ahogo, no tengo fuerzas, el agua se mete a mi nariz pero no hay nadie que me salve… entonces un barco llega, se extiende una mano que me ayuda, mi mano.

Estoy segura de que hay un momento en todos aquellos que sanamos en donde decidimos salir del maldito hoyo, de repente por fin algo hace click y decidimos cambiar nuestras vidas, el consejo del terapeuta es simple: Grow some balls, y si, we need to grow a pair, saber que podemos parar si queremos, que la voz no va a desaparecer pero que we can tell that voice to fuck off, FUCK OFF VOICE!!!, que podemos tener miedo y hacerlo de todos modos, ¡maldita sea! Cámbiate el nombre si te ayuda, conviértete en quien en realidad quieres ser y no en una triste sombra, empieza a vivir sin culpar a los demás, ¿Tuviste una infancia triste? Boo freaking hoo, yo igual, pero si seguimos culpando a lo que nos pasó hace años no podremos ver más allá de nuestra flacura, si, la vida es dura, y no podemos esperar que sea distinto, a veces la vida nos patea las huesudas nalgas, pero como decía mi madre: te levantas, te sacudes y sigues caminando, hoy sé que yo soy la que decido si la anorexia se convierte en un capítulo pinche de mi vida o si se vuelve todo el libro, yo decido, i am moving the needle in the right direction, y si, hay veces que despierto sintiéndome gorda, hay días que los comentarios de la gente me llevan a un baño a llorar, pero para nada PARA NADA estoy como hace 10 años, ¡Qué gusto ver la película y mirar que yo ya no estoy ahí!

El día en que Eli se despierta (literal y figurativamente) en la montaña, el día que decide tomar coraje en forma de carbón, ese día es el verdadero inicio, no es que se pone fácil, pero el carro ya está encendido ya no es necesario remolcarlo cuesta arriba, y así, es como de alguna manera, sabes que esto va a funcionar.

Me dolió mucho ver la película, y creo que es necesario tener buena consciencia de nosotras mismas para saber si estamos listas para verla, en mi caso, hizo magia: el Sábado en la mañana me escribió mi papá para contarme que él y mi mamá vieron la película, me dijo que lloraron mucho y que les había recordado muchas cosas, es la primera vez que mi papá habla directamente del tema conmigo en muchos años, despertó la conversación, el tabú de mi enfermedad se rompió por unos días, y de verdad, ¡Qué bien se sintió!, To The Bone en efecto da pie a la discusión, da pie al debate pero sobre todo, muestra que todas las experiencias de trastornos alimenticios son distintas, estos días hablé sobre la peli con ex pacientes, con amigas y conocidas que vivieron temas similares, todas somos diferentes, pero todas, también somos sobrevivientes, as cheesy as it may sound.

ACIERTOS

  • Que una de las residentes de la casa estuviera embarazada, nunca se habla de ello, rara vez se habla de la “pregorexia”.
  • El abordaje y derrocamiento de los clichés, no todas las personas con historial de anorexia fuimos abusadas sexualmente, no todas fuimos type A, no nos pedían ser perfectas y algunas siempre tuvimos una existencia bastante mediocre.
  • El premio a la mejor escena es la escena de Eli siendo alimentada por su madre, tan simbólica, cruda, llena de resignación, el día que la mamá se resigna, suelta, el día que la ama y la nutre, esa es la punta de lanza, no a todas las mamás les cae el veinte así, pero fue bello de ver e imaginar.
  • La imperfecta red de apoyo, porque así es casi siempre.
  • Que hubiera un hombre con anorexia, lo pudieron haber hecho menos cliché, pero bueno, hubo inclusión.

LO PEORCITO PARA MI

  • No me terminó de cuajar el romance entre Lucas y Ellie, ahí las cosas se pusieron muy Nicholas Sparks, la mayoría de nosotros tenemos que explicarles a nuestras parejas lo que se siente tener una voz en la cabeza, el amor no se encuentra en situaciones así, eso es mera codependencia, es usar a alguien de salvavidas.
  • Lucas me cayó mal, buscando deflectar sus sentimientos reales mientras usa el humor para no hacerse cargo de si mismo, si, es un hombre sin filtros que dice las cosas como son, pero de él, no se hace cargo ni un poco.
  • Lilly Collins tiene historial de anorexia, ella dice que bajó de peso con ayuda nutricional, me parece riesgoso, yo no podría confiar en que mi cabeza no se va a volver a deschavetar si bajo otra vez tan drásticamente de peso… pero bueno, ella dice que está bien, to each its own.

No tengo muchas más quejas, se nota de verdad que la peli fue escrita por gente que ya pasó por eso, hay detalles sutiles que quienes no han vivido algo similar probablemente pasen por alto, todas mis dudas están disipadas, me gustó, me asustó, pero logró el objetivo.

 


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