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Un grupo de chicas dispuestas a hacer ruido, a escribir y a relatar experiencias personales para hablar de lo que nos pasa, nos interesa y nos incomoda.

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Después de la ruptura…o de cómo soltar

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Hace tiempo ya,  terminé una relación. Fue una de esas relaciones que marcan tu vida. Cualquiera que haya tenido una de esas sabe que tienes de dos sopas: irte a la mierda y quedarte ahí a vivir, o irte a la mierda pero salir de ella. Me parece que yo combiné ambas opciones, pero el común denominador queda clarísimo. De la mierda nacen las flores.

Ahora todo va teniendo sentido. Comprendí que la sensación de inestabilidad y dolor que me generan las rupturas es síntoma del miedo a la soledad, de lo importante que era tener a alguien llenando mis vacíos y sanando mis heridas. Noté que, ingenuamente, buscaba que mi pareja me diera la felicidad que necesitaba: ERROR.

¿Te ha pasado que te aferras a algo que ya no existe? A mí me pasó, me negaba a soltar a mi ex o al menos la imagen que tenía de ella. Después de vaaaarios meses, finalmente me empujaron a soltarme, así sin paracaídas y sin decir “agua va”. Fue la mejor manera porque cuando me soltaron me solté, si no me obligan no sé hasta cuándo me hubiera aferrado. Soltar duele, duele un chingo. SOLTAR, así en mayúsculas, porque no es una palabra cualquiera.

 

Pero, ¿por qué duele? o mejor dicho, ¿por qué me dolió tanto? Ahora entiendo que en el momento en el que ya no estaba aferrándome a algo inexistente, me enfrenté a mí misma. Logré visualizarme y sentirme sola. Y sentir la soledad no me gustó.

Enfrentarme a mi soledad fue como Leo en The Revenant, pensábamos que lo del oso sería lo más culero que le pasaría a Leo pero resultó que el camino apenas empezaba. Me di cuenta que estar llorando por las esquinas o fantaseando sobre regresar con mi pareja no eran soluciones sino fugas, eran maneras de evitar pensar en lo que debía pensar: cuándo y cómo chingados voy a salir de esta. O al menos empezar a salir, empezar a enfrentar madrazos.

Eventualmente logré empezar a salir, cuando digo “eventualmente” me refiero a cuando pasé mi etapa Mickey -porque #TodasSomosMickey #Love– ósea algunos litros de alcohol después, un par de malas decisiones, compras compulsivas y una regañiza de mi terapeuta. Así que, después de eso, con la misma fuerza y determinación que Leo (en The Revenant, obvio, porque en Titanic le fue medio mal), decidí dejarme de mamadas, enfrentar esta lección y permitirme sentir todas las cosas que debía sentir, sin engañarme y enfrentando mi miedo.

¿La solución?

  • No hacerme pendeja. Si la extrañaba pues la extrañaba, si la odiaba pues la odiaba, si me daba igual pues que me daba igual, si me dolía y quería llegar a berrear en la almohada pues llegaba a berrear; y esa misma fórmula con cualquier sentimiento sobre la relación. El error viene cuando hago como que no pasa nada y ya está superado pero en realidad me siento miserable.

  • Buscarme y encontrarme. No me he encontrado del todo pero sigo buscándome. Busco en mi versión “cuando estaba con mi ex novia” y tomo mi esencia, descarto lo que no era mío sino suyo y así voy con varias cosas a la vez, re-descubriendo poco a poco quien soy y asombrándome por todas las nuevas posibilidades.

  • Soledad. Varias personas me han preguntado si ya estoy saliendo o buscando salir con alguien y respondo con un rotundo NO. No tengo ni ganas de conocer gente en ese plan, no quiero compartir en pareja esta versión de mí porque es una versión que sigue en construcción. Necesito y quiero tiempo para mí, conmigo y de mí. Ya le estoy agarrando mucho más gusto a esto de ser sola. Estar sola es mi elección (aunque tal vez eso digan las solas para no sentirse tan mal), cuando tenga gatos sáquenme a conocer a alguien. 

  • Soledad. Sí, dos veces porque es muy importante. Ir a terapia, salir a correr, hacer cosas que siempre quise y que no me había dado oportunidad de hacer, reflexionar, escuchar música, ir al cine…SOLA.
  • Red de protección. Tampoco se trata de ser misántropa, lo que hay que encontrar es un equilibrio y tener cuidado de no estar llenando la agenda con reuniones, festivales o conciertos sólo para evitar sentir lo culero de haber cortado. Es muy importante mantener una red de protección, por ejemplo, en mi caso mi red de protección son mis amigos y mi hermana. Saber que puedes escribir o marcarle a alguien cuando estés pasándola mal es lo mejor de lo mejor <3

Al final, romper con alguien representa una gran oportunidad para evolucionar. El crecimiento en pareja es tan importante como el crecimiento en la ruptura, terminar no es un fracaso sino la oportunidad de aprender (en chinga, como en curso intensivo) sobre mí misma y así poder tomar mejores decisiones para la próxima.

Porque como nos enseñó Intensamente: sentir dolor es estar vivo; sentir tristeza es estar vivo; sentir enojo es estar vivo y estar contento no significa que seas feliz.

Por: Ari (#MeLlamoAriadna)


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Comentarios

  1. Griselinn dice:

    Creo que es de valientes poder tomar la decisión de elegir estar bien, a unos nos cuesta más que a otros, pero vivir las etapas que ocurren cuando rompes con alguien sí que es una verdadera aventura, es descubrir siempre algo y aprender a conocerte más.
    Admiro a todos aquellos que deciden levantarse del abismo en el que cayeron y con la cara en alto siguen luchando por su felicidad.

    1. Ari dice:

      ¡Gracias por leernos y por seguir en el camino! <3

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